Autor: Redacción

El modelo tradicional universitario está viviendo una revolución provocada por el incremento de costes, los cambios en el mercado laboral y las nuevas herramientas tecnológicas. En su último número, The Economist dedica su tema de portada al futuro de la educación superior. Según la revista estadounidense, en todo el mundo las universidades están viviendo un proceso de cambio radical en sus métodos docentes debido a factores de crisis internos y a las nuevas necesidades del mercado de trabajo.

 

El sistema tradicional de enseñanza, que repite la imagen de un grupo de alumnos reunidos a una hora fija y en un lugar concreto para escuchar el discurso de un venerable maestro, se está resquebrajando.

Por un lado, la crisis financiera ha dejado al descubierto el enorme déficit de las instituciones. Al aumento continuado de costes, motivado por el incremento salarial de los docentes y por las constantes inversiones en tecnología, se une ahora el problema de la financiación. En muchos países, los gobiernos están cambiando sus políticas educativas porque ya no pueden permitirse el lujo de subsidiar a universidades tan generosamente como lo hacían antes.

Por otra parte, la globalización y la automatización están reduciendo el número de puestos de trabajo que requieren un nivel de educación mediano. El desarrollo de inteligencia artificial y análisis estadístico de datos está automatizando nuevos sectores de la economía. Estos nuevos modelos de negocio online amenazan directamente un gran número de ocupaciones. Y parece que la única forma de capear el temporal está en la mejora personal del nivel educativo.

Por eso la demanda mundial de reciclaje profesional y de cursos de actualización educativa se está incrementando entre los trabajadores de todas las edades. Ante la crisis, la educación superior se está convirtiendo en la mejor arma para mantenerse por delante de la curva de demanda de trabajo.
Al mismo tiempo, la revolución tecnológica que está cambiando el mercado laboral favorece un cambio en el modelo de negocio de la educación superior. La explosión en los últimos años del aprendizaje online hace que el conocimiento que antes era impartido a unos pocos afortunados sea ahora fácilmente accesible para cualquiera persona con un portátil, una tablet o un smartphone.

Gracias a estas plataformas digitales, las universidades pueden abordar mejor la formación y el reciclaje profesional de trabajadores a lo largo de sus carreras. La reinvención de una institución tan antigua no va a ser fácil. Pero si al final sirve para dar una mejor educación a muchas más personas el resultado habrá merecido la pena.

Puedes consultar los artículos completos de The Economist aquí:

Creative destruction

The digital degree

 

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